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Gira por Argentina 2005


  • 21 de Noviembre de 2005, “Hacer”

    "ALUMINUM: LA ANTIGUA ALQIMIA DEL ARTE"

    Inusual privilegio. El sábado pasado, en Paraná, se presentó un espectáculo que conmovió desde lo mejor de la tradición escénica, a la luz de lo más exquisito de la vanguardia artística actual

     

    La sensación del final fue de fiesta. Grandes trozos de papel aluminizado tapizaban el suelo del estadio del Club Echagüe. El público, eufórico, que colmó el espacio habilitado para presenciar el show, marchaba hacia la salida cumpliendo con la última pirueta coreográfica de la performance.
    Aluminum, el espectáculo israelí que está recorriendo el país, había pasado por Paraná.
    Siete artistas sobre el escenario, más una troupe (no tan numerosa como podría suponerse de antemano) de asistentes, tramoyistas, técnicos, iluminadores y musicalizadores, demostraron que el aluminio -materia prima y eje inspirador de la obra- fue sólo una excusa para revitalizar las más primitivas formas del arte escénico.
    Y es aquí, donde radica el mérito de su creador, Ilan Azriel, y tal vez su más interesante (y sorprendente) transgresión. El no rotundo a la utilización de "efectismos" tecnológicos (tan recurrentes en los mega-espectáculos actuales), para apostar a un sí conceptual y "efectivo" a volver a las fórmulas que fascinan tanto al público de hoy, como al que se extasiaba (desde el asombro) en las plazas públicas del medioevo.
    Títeres abstractos pero con personalidad propia; enormes marionetas animadas según la tradición del Teatro Negro; destreza acrobática para dar vida a gigantes sin cabeza que bailaban al ritmo de músicas conocidas y parecían hacer un guiño (!) cómplice al público que hacía palmas; tubos plateados que reptaban, se enroscaban y estiraban en un ritual de apareamiento, donde la figura humana emergía para recordarnos que, ahí adentro, no había un dispositivo a control remoto.
    Enrolada más que en la mirada encriptada y apocalíptica de la agrupación catalana La Fura dels Baus (y todos los grupos que siguieron sus pasos), la propuesta hunde sus raíces en lo lúdico, en lo estético y en la pureza que caracteriza desde siempre al mítico Cirque du Soleil de Canadá.
    Profunda debe haber sido la convicción de este joven creador, para vencer la tentación de convertir a su obra en un alarde de parafernalia tecnológica de rebuscado significado. La opción es clara: plasticidad; una cuidada estética en lo visual; luces, sonidos y música al servicio de un hecho artístico totalizador y, especialmente, mucho humor, simplicidad y una cierta candidez que atravesó el espectáculo de punta a punta.
    No hizo falta contar un cuento, ni un hilo conductor explícito: la narrativa estaba presente en el sentido intrínseco de cada uno de los actos de los que se compone el show y, para descubrirla, sólo fue necesario dejarse llevar por el impulso de complacer a todos los sentidos.
    La fiesta, en su punto culminante, tuvo el toque de generosidad de los artistas que lanzaron hacia el público sus propias herramientas de trabajo: brillantes y mágicos gusanos plateados rodaron sobre las cabezas y las manos de los presentes (y hubo quienes, hasta se animaron a calzárselos emulando a los artistas).
    Actores y público compartiendo esa emoción misteriosa que aparece, sólo, cuando se logra el esquivo fenómeno de la verdadera comunicación.
    Aplausos arriba y abajo del escenario. No hubo palabras (la compañía sólo habla hebreo y algo de inglés) pero, una vez más, tampoco hizo falta.
    El Aluminum-Show, nos invitó a una celebración de la que pudimos participar plenamente, porque el lenguaje nos era propio y por lo tanto, conocido. Venía desde la infancia.... de la humanidad.

    Para destacar: el preciso manejo de lo rítmico, tanto en lo musical como en el tempo inmanente del espectáculo. Sin respiro, pero sin apabullar. Contundente la banda de sonido y las luces. Impecable la organización local, con "Yayo" Milanesi y Alfredo Ibarrola a la cabeza, enmarcados en la estructura de la gira nacional patrocinada por una tabacalera.